Y seguí viendo. Cuando abrió el sexto sello, se produjo un violento terremoto; y el sol se puso negro como un paño de crin, y la luna toda como sangre,

 

y las estrellas del cielo cayeron sobre la tierra, como la higuera suelta sus higos verdes al ser sacudida por un viento fuerte;

 

y el cielo fue retirado como un pergamino que se enrolla, y todos los montes y las islas furon removidas de sus asientos;

 

y los reyes de la tierra, los magnates, los tribunos, los ricos, los poderosos, y todos, esclavos o libres, se ocultaron en las cuevas y en las peñas de los montes.

 

Y dicen a los montes y las peñas: “caed sobre nosotros” y ocultadnos de la vista del que está sentado en el trono y de la cólera del Cordero.

 

Porque ha llegado el Gran día de su cólera y ¿quién podrá sostenerse? 

 

 

Apocalipsis, 6, 12-17
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