Mi corazón penitente yace al fondo de un abismo oscuro

pues de mi pecho herido, sangrante y abierto, al vacío se ha caído

e inexorablemente he tenido que descender a la eterna negrura

y ahora en el fondo yazco con él, cuidando sus latidos

 

A este lugar no lo visitan nunca los rayos del magno dios sol

ni la argentina luz derramada de la melancólica luna puede llegar

tampoco a los luminosos astros he vuelto a encontrar en mi noche sin final

nada halla su camino hasta este mausoleo enterrado en soledad

 

El murmullo del viento no acaricia nunca este suelo

ni el fulgor del rayo ni el rugido del trueno jamás lo han estremecido

su oscuridad está hecha de las sombras de todos los corazones caídos

y nada se escucha más que los lamentos sufrientes, ritmados, de sus latidos

 

Atrapado en este fangoso lodazal amasado entre convulsiones y lágrimas

destino al cielo que ya no veo mis desesperadas plegarias

pues no hay infierno más tortuoso que yacer aquí abandonado al olvido

muriendo siempre pero nunca muerto, abrazado a mi corazón caído.

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s